Casa de retiro, espacio para satisfacer las necesidades de socialización en el adulto mayor

La tercera edad es considerada como una etapa de adaptación con características particulares y diferentes a otros momentos del ciclo vital del ser humano. Tal y como ocurre en otras etapas de la vida, las personas buscan satisfacer sus necesidades, que se encuentran en constante cambio; en el caso específico de las relaciones sociales, es en la tercera edad cuando se pueden presentar variaciones radicales y sin una adecuada adaptación pueden derivar en el aislamiento, siendo este uno de los principales problemas por los que atraviesan los adultos mayores.

Las razones por las que las necesidades de socialización en esta etapa no se cubren satisfactoriamente pueden ser de lo más diversas, pero existen diferentes medios para evitar que esto suceda, como puede ser recurrir a los servicios de una casa de retiro, lugar en el que el adulto mayor tiene la oportunidad de convivir con otras personas que pasan por el mismo momento del ciclo evolutivo y llevar a cabo actividades que le permitan continuar con su desarrollo personal.

Con la finalidad de ofrecer a nuestros lectores información de relevancia sobre el cuidado, atención y necesidades del adulto mayor, en esta ocasión hablaremos de la importancia de la socialización durante esta etapa de la vida, y de la manera en que la falta de esta puede impactar de manera negativa en el bienestar de las personas.

Para comenzar, conviene hablar de manera general de la socialización en el ser humano. Como es sabido, la socialización de los individuos comienza prácticamente en el momento en que nace, y desde su infancia hasta la tercera edad se manifiesta como una necesidad, claro que pasando por algunas modificaciones. En las etapas tempranas del desarrollo humano, la socialización tiene una fuerza de control externo, que se ve reflejado en la conducta, pero con el paso del tiempo el contexto exterior comienza a cobrar menos fuerza y son las disposiciones internas las que determinan la conducta.

Por tanto, en el periodo adulto y específicamente en la tercera edad, la socialización se da como un proceso en el que intervienen primordialmente factores internos tanto biológicos como psicológicos y sociológicos, pero también los externos tienen relevancia, como el estado físico; la conjugación de estos factores da como resultado un proceso de socialización particular en la tercera edad. Especialistas en psicología, sociología y gerontología han desarrollado diferentes teorías que explican este proceso: la teoría de la desvinculación, de la actividad, del contexto social, de la continuidad, de la ancianidad como subcultura, de la ancianidad como grupo minoritario y la teoría de la estratificación social que describiremos de manera breve, pues ayudan a comprender la importancia de la socialización en esta etapa.

La teoría de la desvinculación se desarrolla en torno a la hipótesis de que todos los adultos mayores son proclives a seguir algún modelo social que implique la reducción de contactos sociales, es decir, al aislamiento. De acuerdo con quienes plantean esta teoría, el aislamiento es resultado de una necesidad de desprenderse socialmente del contexto previo en el que se encontraban inmersos, con el objetivo de alcanzar el bienestar, pues de lo contrario este estaría en función de ejercer una función o sentirse útiles, por lo que se considera una desvinculación social transitoria, que por lo general se presenta en situaciones que implican una gran carga, como lo es el momento de la jubilación, por mencionar un ejemplo.

Por otro lado, la teoría de la actividad plantea que los individuos sólo pueden sentirse satisfechos y felices si se sienten útiles y productivos, y ello explica que se presente el aislamiento general de los adultos mayores cuando pierden su rol dentro de la sociedad. Mientras tanto, la teoría de contexto social dice que el comportamiento de los adultos mayores depende de su contexto, por ello factores como la salud, sus condicionamientos económicos y los apoyos sociales de los que disponga influyen en su grado de actividad y en la forma en que se adapta a su nuevo rol y establecen relaciones sociales.

Otra teoría que explica el proceso de socialización en la tercera edad es la de la continuidad, según la cual la vejez sólo una prolongación de otros momentos de la vida, por tanto, para hacerle frente a los cambios por los que atraviesa, utiliza recursos que ha empleado anteriormente, estando todo determinado por sus hábitos y conductas desarrolladas a lo largo de su ciclo vital. Existe también una teoría que plantea la ancianidad como subcultura, es decir, ve a las personas de la tercera edad como un grupo aparte, aislado, que sigue los mismos mecanismos de socialización empleados en otros momentos de la vida. De acuerdo con esta teoría, en la tercera edad surgen subgrupos en función de variables como estilos de vida, filosofía e intereses, lo que se puede apreciar perfectamente si se echa una mirada al comportamiento de los residentes de una casa de retiro. La teoría de la ancianidad como grupo minoritario es similar a la de ancianidad como subcultura, se diferencia en esta por el planteamiento que tiene sobre las razones por las que lo hace. Mientras que la teoría de la ancianidad como subcultura explica la formación de subgrupos por continuidad de los mecanismos de socialización de otras etapas, la de ancianidad como grupo minoritario plantea que esta agrupación y aislamiento tiene lugar porque los adultos mayores se ven obligados a hacerlo.

Finalmente, la teoría de la estratificación social tiene como hipótesis central la idea de que cada individuo pertenece a un grupo diferenciado definido por características transitorias o permanentes de diferente índole, y que la influencia que la pertenencia a un grupo ejerce sobre un individuo varía según el contexto en que se encuentre. En el caso de los adultos mayores, dentro de un contexto de estratificación social, se posiciona como un grupo de fuerza social con poder económico y político, que puede unirse con otros sectores con los que tenga intereses en común, como pueden ser los grupos de jóvenes que deseen defender intereses en contra de los grupos del periodo adulto, que se caracterizan por conservar el máximo poder dentro de la sociedad.

Con lo anterior podemos notar que el aislamiento es una de las tendencias principales en el comportamiento de los adultos mayores, y aunque se puede presentar como una etapa transitoria para la adaptación de un ciclo de vida a otro, dificulta los procesos de socialización que son fundamentales para el bienestar de las personas de tercera edad. Por esta razón, los especialistas recomiendan fomentar espacios que propicien la socialización de los adultos mayores y en este sentido los servicios de una casa de retiro como Lumina Senior Care pueden ser una excelente alternativa, pues ofrecemos diferentes actividades que impulsan la convivencia entre nuestros residentes temporales o permanentes.

Para solicitar información acerca de nuestros servicios los invitamos a ponerse en contacto con nosotros, con gusto los atenderemos.

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